Diario de Práctica Experiencias

RECOLECTAR PLANTAS SILVESTRES

«Tengo fe en tu gran poder curativo Madre Tierra. Esa es la razón por la que puedo tomar refugio en ti»

Thay

Las plantas silvestres llevan acompañándonos desde los inicios de la humanidad. Son precursoras del entorno en el que hemos vivido y continuaremos viviendo y, a la vez, de cada célula que compone nuestro cuerpo y mente. Su vitalidad y frescura siempre han estado presentes en nosotros.

La mayor parte de las plantas silvestres son comestibles y están ahí, a nuestro lado, para nutrirnos y curarnos. Están repletas de principios y compuestos adecuados a las carencias y deficiencias de las personas y animales que las rodean, por lo que comer plantas silvestres es, además de una forma sustentable de alimentarse, un camino de nutrición y sanación.

Las plantas silvestres me acompañan, alegrándome y favoreciendo mi práctica de la plena conciencia. Para mí, son una maravillosa oportunidad de práctica. Cuando me dispongo a meditar caminando, no solo me asiento en la respiración y los pasos que doy, sino que me abro a contemplar la maravillosa vida Intersiendo y, las plantas silvestres, son la mejor oportunidad que se me presenta para contemplar profundamente la vida, que me rodea y que soy.

Son tantas y tan variadas, de tantos colores y formas, de amplios sabores y olores… Cantan y sonríen de diversas maneras que afinan mi atención y concentración, hasta el punto de poder ver la gran diversidad que en ellas hay y la interdependencia de unas con otras y de ellas conmigo.

Ellas son todo generosidad. Siguen creciendo una y otra vez, a mi lado, a la espera de que me incline a saborear la vida que contienen, y cuántas veces las he obviado e incluso denostado. Ahora que he aprendido a reconocerlas y a alentar su uso en mi vida, puedo nutrirme con sus principios, con su hermosura, aportándome sanación y vitalidad. Un querido hermano sabio me dijo una vez: ”Come lo que crece a tus pies y te sentirás vital y feliz”. Pues en ello estoy, alimentándome de la vida que crece en torno a mí.

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