Diario de Práctica Introspección Poemas

Abrazar la incertidumbre

Cada día

veo la vida fugarse ante mí.

Sé que este puede ser el último día

y, a la vez,

sé que he estado navegando la vida

desde siempre y hasta siempre.

 

Sé que antes de ser Yo,

ya estaba en mi hermano,

en mi madre, en mi padre, en mis tíos y tías,

en mis abuelos y abuelas.

En todos mis ancestros,

de todos los lugares,

de todos los colores,

de todos los tiempos.

 

Sé que antes de ser Yo,

ya estaba en Arunachala,

en el Pico del Buitre.

Sé que era la montaña

y a la vez era el que se sentaba en la montaña.

También era los rayos de sol que calentaban la montaña

y las gotas de lluvia que la refrescaban.

 

Sé que antes de ser Yo,

incluso fui el Sol un día.

El Sol fui Yo.

El mismísimo polvo de estrellas subyacente al Sol.

También ahí estaba Yo.

 

Un día fui el Vacío,

que después pasó a estar lleno,

lleno de Todo,

incluso del mismo Vacío.

Lo que era antes de eso no lo recuerdo,

pero sé que también estaba allí.

 

Recordar en dónde he estado,

para lograr abrazar la incertidumbre.

¿En dónde estaré mañana?

Sé que seguiré en las flores, en los ríos,

en el ruido de los coches, en el humo de una colilla mal apagada…

y en el brillo del cinturón de Orión.

Ahí estaré Yo.

 

Estaré en todas partes,

aun sin una mente que lo recuerde

aun sin un Yo que lo haga Mío.

Y sé que tú estarás ahí,

en ese “conmigo” que ya no existe,

reconociéndome y abrazándome.

En cada lágrima que mane de ti,

en cada gota de rocío acariciada por tus manos.

En cada instante en que logres transcender la ola

para flotar libre en el océano.

 

Ahí moro desde ahora y por siempre:

en el infinito Amor del Océano

que todo lo aúna.

 

Compasión Radiante del Corazón

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