Diario de Práctica Introspección

“Cuesguntas” y “prospuestas”: entrevista con mi yo del pasado

Una “cuesgunta” es una pregunta tan directa que no necesita interrogante. Hace algún tiempo (no mucho) me cuestionaba acerca de la meditación. Quizás tú hayas llegado hoy hasta aquí por la misma razón. Por eso comparto contigo las “prospuestas” que daría a mi yo del pasado.

Una “prospuesta” es una respuesta útil y directa: práctica. Ahora, quizás debas buscar las tuyas, pues las maneras de recorrer el camino son infinitas… tantas como seres hay en el cosmos.

Aquí dejo esta semilla de amor para que germine allá donde se den las condiciones necesarias (suele ir bien cuando hay abundante compost).

Cuesgunta (C): Mi vida no es la tuya. Yo estoy demasiado ocupada para meditar.

Prospuesta (P): Vive tu ocupación plenamente. Tu ocupación es valiosa, y la meditación no le va a restar valor. Simplemente observa atentamente lo ocupada que estás.

C: ¡Qué pérdida de tiempo! Pudiendo estar en la playa con mis amigas…

P: Ve a la playa con tus amigas, y vive ese momento plenamente. Siente la brisa, el olor del mar, el tacto de la arena… escucha las olas, el viento, las gaviotas… Presta toda tu atención cuando estés conversando con tus amigas en la playa. Escucha atentamente cuando hablen. Y cuando hables tú exprésate con amor.

C: Me llama la atención eso de meditar, pero me da pereza.

P: Quizás te de pereza sentarte unos minutos en silencio. Entonces puedes probar a parar un momento lo que estés haciendo, y respirar profundamente tres veces. Quizás eso también te de pereza. Entonces puedes parar un momento, y respirar profundamente una vez.

C: Me esfuerzo mucho por meditar, sigo todos los pasos, pero no me da resultado.

P: Observa esa incomodidad. Obsérvala sin buscar ningún resultado. Abandona todo esfuerzo. Si eres muy tozuda, y no puedes parar de esforzarte, permítete ser así, sin esforzarte por no-esforzarte. Si eres muy-muy tozuda, y no puedes dejar de esforzarte por no-esforzarte, observa esa autoexigencia, sin buscar ningún resultado.

C: He meditado alguna vez, pero mi familia me critica y me avergüenzo.

P: Observa el dolor de quien te critica, sin juzgar, solo observa. Puedes meditar sin que nadie lo note, de múltiples maneras: haciendo una respiración profunda, sintiendo el agua al lavar los platos, escuchando atentamente cuando alguien te habla… Siéntete afortunada por tener una familia que te invita a la práctica más real, la que se inserta en lo cotidiano. Siéntete dichosa por sembrar semillas de amor con tu meditación.

C: Meditar no es para mi.

P: Vive en el amor. Observa cuántos seres (humanos y no-humanos) hay viviendo (meditando) en esa dirección. Observa como vive (medita) una flor, su existencia es puro amor! Observa como vive (medita) tu mascota, o una piedra, o un manantial de agua fresca, o un edificio en medio de la ciudad… Al final toda la corriente de la vida desemboca en el amor.

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